“Darle la vuelta al cuerpo; blog de un ciclista de ultrafondo”

EN LUQUIN: TRECE CORREDORES, TRECE HISTORIAS, TRECE GANADORES

Le habría gustado a mi amigo Cruz el carrerón del Villavés del sábado en su pueblo, Luquin. Y me habría dado para seguir vacilándole con su carrera, como lo venía haciendo desde hace mil años. También me habría encantado montarle en el coche del equipo, ver la carrera con él, y volverle a decir que el Cafenasa, como el Villavés, es muchísimo mejor que el Video Ega y el Estella, y que ahora soy muy feliz de vuelta al ciclismo más base del mundo.


Le habría dicho todo esto y mucho más. Cruz y su recuerdo, y su familia, los Urabayen, imprescindibles en el ciclismo Navarro y su padre, también Cruz, imprescindible también en mi pequeña historia con el ciclismo base. Buenísima gente para querer toda la vida.


Carrerón en Luquin, tremendo. Vaya por delante que estoy muy venido arriba, pero mucho. Porque la misma tarde que nuestro Beñat hacía quinto en la vuelta a Alava, los juniors llegaban primero, segundo, tercero y cuarto a la meta de Luquin, la meta de Cruz, y eso es algo histórico.

Luquin rendido a los pies de nuestro equipo, los padres felices y Pello, nuestro director, llorando porque ya no podrá contar cuando Ibai Azanza y Ugaitz Otxandorena llegaron juntos de la mano en la vuelta a Guipuzkoa, Ahora serán los Romeo y Asier los que corten el bacalao de las historias con las generaciones venideras.


Ayer por la noche, las veinte fotos resumen de la publicación en el perfil de Instagram del club, completaban la realidad del éxito de Luquín, que fue el éxito de todo el equipo, de los directores y las familias. Porque a la foto histórica de los tres Vizcay entrando de la mano le acompañaba una sonrisa brutal de Ander, el esfuerzo que terminó sin recompensa de Oihan y Alex, otra más con Javi y Julen ya retirados avituallando desde la cuneta a sus compañeros, el equipo entero tirándose a la piscina de Luquin y para cerrar la publicación la última foto con los trece corredores, sus directores y familias celebrando una tarde perfecta de ciclismo base.


Trece corredores con trece historias diferentes en la carrera, que los directores, Asier, Javi, Romeo y Pello, convierten en trece ganadores para después multiplicar la cantidad de sonrisas con sus familias. El abrazo desde donde parte el rendimiento y la clasificación para volver a la adolescencia más básica, la que se tira a una piscina vestido de ciclista.


Pueden estar felices los juniors y sus familias, y también los cadetes de segundo año que entregamos hace dos semanas a la categoría, jamás he visto llegar a tres corredores del Villavés solos a meta, pero tampoco carreras en las que terminan todos sus corredores, ni corredores que se retiran y reparten bidones en las cunetas, temporadas sin una sola baja y familias tan felices alrededor del equipo.


Por eso, Cruz, me habría encantado llevarte en el coche del equipo, aunque siempre que vamos por Luquin estás, porque como escribimos por aquí hace ahora un año, viajas en la sonrisa de nuestros juveniles, como tu familia, y ya ves, tenemos la sonrisa para rato.


Willow