“Darle la vuelta al cuerpo; blog de un ciclista de ultrafondo”

PIQUERAS Y CAMEROS: SIN KON PERO CON BOCADILLO DE LOMO CON QUESO

La última vez que vi la tierra de Cameros, en La Rioja, iba con un Citroen BX rotulado de Cafenasa, y con Xabi Zandio, el Champi y compañía con sus bicicletas de aluminio a mil por hora, en una carrera que nos duró varios fines de semana.


Era el año 1995 antes de Cristo, claro, y entonces íbamos por la vida rechazando invitaciones para salir a correr fuera, pero por “causas y azares”, terminamos en la tierra de Cameros.


Otros paisajes otros tiempos, como dice Ismael Serrano, y también otras temporadas, con otro calendario y otros equipos. Porque con nosotros, en el Villavés, corrían 23 juveniles, y entonces, íbamos a cuatro vueltas por etapas, Guipuzcoa, Vizcaya, Besaya y Soria, además de unas 40 carreras en Navarra, y un critérium, el de Almazán, que Pepe nos obligaba a ir y nosotros obedecíamos, (eso no ha cambiado).


Ahora, doscientos años después, uno tiene el privilegio de poder volver a los sitios recordados, dentro del mismo club y acompañado por Xabi Zandio, si cambiamos su GT con Shimano 600 por una Giant Propel con ruedas de perfíl de 50, y a Xabi por Eneko, porque en la ilusión de atravesar Cameros en bicicleta podemos encontrarnos generaciones y generaciones, porque es el ciclismo que no cambia y que sólo necesita rodar y nada más.


Del calendario navarro con más de 40 carreras mejor no hablamos, porque eso sí que ya es historia, y pinta irrecuperable. La diáspora de triunfitos que se van fuera a correr buscando un pasaporte a la eternidad, hace que los equipos de navarra vayan perdiendo corredores o directamente desaparezcan, arrastrando con ellos las ganas de cualquier club de organizar una carrera para que vayan cuatro críos.


Pero en nuestra mano está celebrar cualquier plan alrededor de una bicicleta y un adolescente, porque pedalear con Adur, Eneko, Jagoba o Javi P por Cameros, Belagua o el Aubisque es hacerlo junto a Xabi otra vez, es el camino que lleva a correr once veces el Tour de Francia o a la cima de la Piedra de San Martín con los amigos, que no es lo mismo pero es igual (esto ya de Silvio), porque es un camino feliz, es el camino correcto, el acierto que tenemos en la palma de nuestras manos para ofrecer a los corredores. El que lleva año tras año al equipo junior a Ochagavía por San Fermín. Es el camino de nuestro club.


Y mientras Eneko me contaba las aventuras de un tal Osoro por el triatlón de Alpre D´huez y un sinfín de pruebas imposibles de ese mundo, yo intentaba no aburrirle con mi vida, porque desde aquel 1995 antes de Cristo hasta ahora, hay mucha vida, pero mucha, y muchos equipos, y millones de sitios recordados, y canciones, muchísimas canciones que han puesto unos acordes acojonantes a este no parar ni para tomar impulso.


Nos quedamos sin KOM en Piqueras, ni copita, nada. Lo intentamos, pero lo dejamos pronto, Piqueras es mucho Piqueras y nosotros fuimos decididos a disfrutar tanto tanto tanto, que cambiamos las copas de Strava por un bocadillo de lomo con queso en Torrecilla de Cameros, algo que claramente fue un acierto.


Por delante, un mes de agosto con tan solo tres carreras en el calendario navarro junior, una pena, un desastre, y una categoría que es el final del ciclismo base y que empezó la temporada perdiendo, porque en el camino desde las escuelas de ciclismo va dejando corredores atrás, y ahora también carreras y organizadores, que es la consecuencia de poner el foco en el vatio kilo del que será profesional y olvidar al resto, que es olvidar la esencia de cualquier deporte base, la participación.


Gracias Eneko por otro gran día de bici, estuvo muy bien, como siempre, como los 200 kilometrazos que nos cascamos el año pasado, y los del anterior y los que van a venir, porque nos quedan muchísimas más mañanas para ganar.


Willow

Para esta entrada al blog este temazo de Celtas Cortos que he recuperado esta semana y me parece tremendo. Me encanta.