Ayer, cuando volvía a todo correr de mi rotonda de Monreal, me tope con una chica ciclista parada en la cuneta, con la bicicleta en una mano el móvil en otra.
Yo tenía los minutos contados para llegar a casa, salir de la ducha y correr a mil por hora hacia la salida de la primera etapa de la Vuelta a Navarra y pensé ¡mierda, habrá pinchado y tendré que parar! El puzzle del día podía irse a freír churros por cinco minutos, como la vida de Victor Jara en su fábula de “Amanda”.
Tenía dos opciones, parar y tomarme diez segundos para decirle que estaba pinchada, quedar bien y seguir, o parar y ayudarle a cambiar la rueda y que pudiera seguir con su “rodar” y buscarme la vida para mi “rodar” del día.
Se llamaba Aitana, y me dijo que todos los ciclistas eran muy majos porque le habían preguntado qué le pasaba para estar parada en la cuneta. Y entonces pensé que todos los que habían pasado eran majísimos, pero sobraban, porque ninguno había puesto en riesgo su salida matutina para que Aitana pudiera cumplir la suya. Porque Aitana seguía pinchada y nadie le había cambiado la rueda.
Porque para desear suerte y seguir con su vida valen todos, pero para hacer cambiar la suerte de otros sólo unos pocos.
Me alegro de formar parte de los segundos, aunque eso nos complique la vida, porque cuando el día termina, la vida se arregla pensando que Aitana ha podido seguir andando en bicicleta, que hemos podido cambiar su suerte, y que mañana habrá otra carrera al amanecer con su desembarco posterior en la prueba de críos ciclistas de turno, con unos equipos repletos de Aitanas para cambiar la suerte, y si no lo conseguimos, llorar con ella hasta que venga su novio a buscarle.
Acompañar, ayudar, celebrar, corregir y avanzar. Compromiso hasta perder el día, o ganarlo, si lo miramos desde un punto que nos permite ver más allá de nuestro ombligo.
Porque pasar de largo es tan fácil que lo puede hacer todo el mundo.
Suerte Aitana, otro día con más tiempo me doy la vuelta y os acompaño a Monreal a ti y a tu Orbea azul y ya me terminas de contar lo de tu novio de Aoiz, que seguro que será de los que paran para quedarse, que son los buenos, los otros son majos, pero nada más.
Willow