Dicen que le quieren cerrar a Paul Seixas un contrato de 8 millones por temporada y que hay un buen número de equipos dispuestos a pagar esta cantidad al gallo francés. Incluso que el presidente de la república francesa, Emmanel Macrón, está metiendo mano para que se quede en su equipo francés, el Decathlon.
Yo si fuera el CEO del Decathlon, lo intentaría, porque pinta que por fin puede ser el francés que vuelva a ganar el Tour, después de una larga travesía por el desierto que empezó en el año 1985, en el último tour de Bernard Hinault, otro gallo.
Un francés ganando el Tour, en un equipo francés, el Decathlon, y con una bicicleta Van Riesel, y puestos a hacerlo todavía más perfecto, junto a él, Tadej Pogacar con su Colnago en segunda posición.
Una foto que vale 8 millones, que puede darle la vuelta una vez más al mundo del ciclismo, como el desenlace de la última Milán San Remo o la Paris Roubaix. Momentazos que, junto con la llegada a meta en Deba de todos mis cadetes, el tercer puesto de Iñaki López en Zumaia y el Gran Premio de Primavera de Miguel en Amorebieta, se han convertido en los momentos estelares del 2026.
Un nuevo escenario porque Pogacar corre contra la historia y Seixas contra el Tour, contra un solo tour de Francia y entonces ya hará historia. Y este principio del final del Pogacar puede comenzar este domingo en Lieja y seguir por el Dauphine para terminar en el tour en julio.
Esto es ciclismo, y todo es posible, aunque todo esté estudiado, programado, medido y cerrado, pero alrededor del vatio kilo está el corazón, la ilusión, la seguridad y también las dudas, porque sobre la bicicleta van personas que cada vez son más jóvenes, como recién salidos de la adolescencia.
Si nuestro entrañable Matxin, el oso amoroso de los mil abrazos, se lo lleva para el UAE, sería una falta de respeto hacia el ciclismo, hacia el propio Seixas y hacia la esencia del deporte, pero a estas alturas ya nada me puede sorprender, porque todo puede pasar con Matxin, otro que corre contra la historia y contra su pasado.
Confieso que nosotros, en el Villavés / Vizcay Hnos., también le hemos hecho una propuesta a Seixas, cambiando los 8 millones de euros por millones de abrazos, y le hemos prometido no dejarle solo en sus entrenamientos, y llevarle a las carreras en el coche del club, y colgarle la bici en el coche cuando llegue a la bajera, incluso a final de temporada llevarle a Port Aventura. Y darle muchos abrazos y quererlo mucho, importante, y hablar de la persona por encima del corredor y todas estas cosas.
Muy mal se tiene que dar para que el crack francés no termine con nosotros, pero hasta entonces, vamos con Lieja, Dauphiné, y el Tour, y con Eibar, Natxitua, nuestra carrera de féminas y un Balenciaga que asoma detrás del Caballo Blanco cada amanecer.
Willow