Dice mi amigo Juan que las poblaciones están preparadas para ir reduciendo la velocidad de los coches a su paso, con bolardos de todo tipo, pasos de cebra elevados, carriles bici, zonas peatonales y dos millones de rotondas. Tiene razón, las ciudades van siendo cada vez más amables y más lentas, y las bicicletas más rápidas y los ciclistas más potentes. Serio problema, como decía Pau Donés
Y a mí se me parte el corazón en mil pedazos cuando en las carreras, vía emisora, nos van cantando las caídas, como un sorteo negro que cantan dorsales en forma de desgracias, de disgustos, de carreras que terminan a traición. Los corredores pasan de 40 a 0 en segundos, de la ilusión al “todo se acabó”, y si ya va todo muy mal, de la cuneta a la ambulancia. Y de la ambulancia al “volveré más fuerte”, que es una de las grandes mentiras de las redes sociales, otra más.
Nada nuevo en una competición ciclista, incluso en cualquier salida cicloturista. El tema de todo esto es tener en nuestras manos la opción de comprar más o menos boletos para la lotería negra de la caída. Y no tengo claro si a los corredores a la edad cadete, junior, incluso sub-23, además de comprar esa suerte, los organizadores, directores, federaciones varias y sueños imposibles, les metemos un buen puñado de boletos en el bolsillo del maillot en cada carrera, ahí, junto al gel de turno y el pinganillo del maldito “¡pasar adelante!”.
El sábado, 200 cadetes estrenaban temporada por las vías alternativas que deja la nacional I a su paso entre Beasain y Alegi, surcando los pueblos y sus trampas a mil por hora, serpenteando por el polígono industrial de nuestro Alegría de Oria, allí donde se hacía la mejor bicicleta de la historia, la Marotias, mientras la emisora dictaba sentencia de los números agraciados en el sorteo chungo de turno, partiendo la clavícula de Asier y mi corazón a la vez.
Por la tarde, la carrera de Ereño de Sub-23 quedó reducida a 38 kilómetros después de cuatro traslados en ambulancia y tres neutralizaciones de la prueba. Y cuando ya parecía que no podía pasar nada más, llegó la bajada del puerto de Oma donde el barro que invadía la estrecha carretera se llevó por delante desde las motos de la Ertzaina hasta otro grupo de corredores.
La carrera pasó de 165 corredores a 90 y de 125 kilómetros a 38, y terminó, como si nada hubiera pasado, porque el ciclismo es deporte de riesgo y el fútbol es once contra once, y hasta el rabo todo es toro. Y tira pa´lante que empujan atrás. Y punto.
Así que por aquí, en este blog venido a menos, dejo todo esto como la reflexión de un fin de semana negro (para mí) de carreras, reflexión y balance que seguro no llega de ningún estamento, colectivo o federación. Pero lo que paso no es normal y debe hacernos pensar, hablar…..algo.
Porque el ciclismo base debe ser más pobre pero igual de seguro que el ciclismo profesional, y debe anticiparse a una bajada llena de barro o a un pedrusco en la carretera y no puede ser que pasemos por alto todas estas señales, que nos han explotado en forma de traslados a urgencias el último fin de semana. Que "la última revisión del recorrido" la haga el del video de Txirrindulariak, pero en directo, en el momento del paso de los ciclistas, dejándonos imágenes dantescas, y no puede ser que no revienten nuestros tímpanos cien silbatos cuando unos bolardos separan en dos a un pelotón de 200 críos.
Soy director, con mi viejo título nivel III, aunque me veo más como un monitor de tiempo libre alrededor de una bicicleta (pero esto ya es otra historia), y también soy organizador, se de las dificultades que tenemos a la hora de diseñar recorridos, en nuestro caso suaves y seguros. Nosotros ahora ya no sabemos por dónde entrar a Villava, cualquier día lo haremos en helicóptero porque el coche manda y no podemos molestarle. Tiramos de padres, de familias enteras que llenamos de banderines por todos los cruces y rotondas, motos enlace, policía foral, y nunca es suficiente. Nada que no hagan los otros clubes que organizan y sacan carreras adelante. Como en Ereño y Beasain, también allí.
Pero todo esto no es normal, y nos tiene que hacer reflexionar para mejorar, las carreras no solo deben superarse en desnivel, dureza, o en tener los mejores equipos nacionales en la línea de salida, tenemos que ir mucho más allá. Me da igual el palmarés de una carrera si se ha llevado por delante a 70 corredores.
Abro melón, imagino.
Willow
La medalla por el temazo de hoy para mi sobrino Juan, porque eso de "ya se todo de tu vida y sin embargo no conozco ni un detalle de tí", eso es eterno.