“Darle la vuelta al cuerpo; blog de un ciclista de ultrafondo”

POR LA MAÑANA RODAR, POR LA MAÑANA CARNAVAL.

Tengo a dos primaveras del Vizcay cadete celebrando carnaval de la mejor manera posible, con la bicicleta y en el mar. Con esos planes familiares en torno a la amistad y a las dos ruedas que comentábamos por este blog venido a menos hace unas semanas. Algo que también es ciclismo base y que vuela muchísimo más allá de una clasificación en Murieta.

Y claro, no pasa un día sin recibir una foto de los dos sobre las bicicletas, con un cielo azul y un maillot rojo del Vizcay Hnos, y una sonrisa que viaja con la foto vía whatsaap, hacia Pamplona, para arrancarme un “me caes mal” que va de vuelta al instante.

Pero me caen bien, pero muy bien, ellos y sus familias que les ofrecen en cada salida el momento perfecto que se convierte en un lugar, un sitio sencillo, posible y sin fecha de caducidad, un lugar al que volver siempre para ser felices, con el mejor “todo incluido” que incluye la bicicleta, el sol, el mar y de aquí a un tiempo, cuando empiecen a calzarse las zapatillas, el amanecer sobre el mediterráneo.

Y con sus quince primaveras devoran kilómetros como en aquel stage familiar de Calpe, como los mejores fans del mítico “Por la mañana rodar” y nada más. Esa frase que puso Adur en su Strava y en el centro de nuestra actividad en el club con los chavales. La esencia y la base de donde partir para comernos en mundo con las bicicletas cuando pasemos de la adolescencia a la juventud, cuando vayamos a subir el Tourmalet con los amigos, o ganemos en el alto de la Camperona la etapa de la vuelta a España.

La semana va pasando y nuestra pareja de moda, están empeñados en subir el nivel de la peor de las envidias a su entrenador, o monitor, o director o lo que sea, que ya no lo tengo claro, pero bueno. Ayer recibí la foto del día, en la que se les veía dándose un tranquilo baño en el “mar de invierno”, que es el mejor de los mares. Un mar de plata con la línea perfecta que dibuja el mar con el cielo en el infinito. Y allí los dos, tranquilos, mirando a la inmensidad y al porvenir, celebrando que tienen quince años y que sus padres celebran la navidad y el carnaval como les da la gana.

Por momentos me vi allí con ellos, en el mar, con el agua a la altura de la cintura y las manos rozando la superficie, pensando en la ruta del día siguiente y en la meta que nos vendrá en pocas semanas en Mendaro, y ya puestos, a ese momento le habría metido el temazo de “Angel de amor” de Mikel Erentxun y Anni B Sweet para elevarlo a la categoría de “mejor momento de la historia, pero nada, porque fueron eso, momentos, esta maldita lluvia tras el cristal de la oficina y los número que bailan en mi DNI me devolvieron rápido a la realidad. Ni rastro del mar, el sol y los quince años, en fin.

Estas cuatro letras en este blog urgente, son para celebrar los quince años de Beñat y Oihan y del resto de sus compañeros de cadetes, que, a base de baños en el mar de invierno, de fotos felices sobre sus bicicletas y de quedadas sin fin todos juntos, están haciendo de este equipo y de esta temporada un éxito sin necesidad de ponernos ningún dorsal, porque seguimos escribiendo cada día “Por la mañana rodar” y punto, aunque esta semana la cosa va de “Por la mañana carnaval”.

Enhorabuena a los padres, porque es la mejor forma de complementar la actividad del club, de dar continuidad a lo que trabajamos cada entrenamiento de equipo, de todas las ideas que salieron de la concentración y de poner el rumbo al camino de los críos en sus bicicletas.

Willow