Ahora que Willow me deja prestado su blog y unos pedales Look nuevecitos y escribo como si fuese una invitada de honor.
Cuando acabo de terminar mi primera carrera en un equipo (una 1.1). ¡Quién me iba a decir a mí!. Ahora me gustaría decirte -a ti que estás leyendo este blog- que creas en ti. Que mandes al carajo las dudas que hablan bajito, las que se disfrazan de lógica y razón, esas que realmente no son verdades, sino miedos cansados pidiendo rendición.
Había pensado hacer de esta entrada al blog una crónica de la primera carrera de la temporada, de mi primera temporada como ciclista, porque la verdad que no había buenos precedentes: Y es que hay que reconocerlo: SOY UNA GLOBERA (venida a más, pero una globerilla que descubrió la bici hace muy poco y que ha hecho un número de “series” de las que se pueden contar con una mano). Y no voy a negar que este tema me ha hecho meter la pata durante el fin de semana en más de una ocasión. Y reírme, reírme mucho de mí misma. Es que a quién se le ocurre ir a hacer pis a un minuto de dar la salida; o querer salir con un manguito sí y otro no. (Termoregulación pensaba).
Además, quizás no tengo “motor”, ni un horario flexible, ni un trabajo “poco exigente”. Y me paso el día viajando y perdiendo aviones. Vaya, que me gusta meterme en “berenjenales”, en la bici y fuera de ella.
Pero sí que tengo algo: y son ganas y pasión. Porque cuando le pones todas tus ganas a algo, ya sales ganando. Y no hablo de quedar primera, sino de saber dónde estás, quién eres e intentar mejorar.
Igual mi debut no ha sido el más idóneo: un pelotón ‘muy pro’, muchos látigos y una escapada de más de 30kms en solitario contra un fuerte viento que me impedía avanzar.
Pero siento algo que hace mucho no sentía: la emoción de superarme. Y no es motivación barata de la que puedes comprar en AliExpress o leer en cualquier libro de autoayuda, es un hecho simple y banal: hoy he luchado contra mi cabeza y he ganado. De la carrera, habré entrado de las últimas, pero me da igual (¿O es también #Incelebrable?)
No voy a negar que cuando iba sola contra el viento pensaba: échale ganas María, “CCO” que es como llamo con mi amigo Ander a esa mezcla de Cabeza-Corazón-Ovarios.
¡Al carajo el “ya no puedo”, eso no es certeza, es desgaste! Aunque no tengas fe, aunque no veas la salida, aunque no sepas bien cómo carajo seguir pedaleando. Mientras el dolor duela, sigue luchando. Porque puedes lento, puedes mal, puedes arrastrándote si hace falta, pero puedes igual.
“La vida no exige elegancia, exige persistir cuando nadie está mirando”.
No te compares, no compres discursos ajenos, tu batalla es tuya y la peleas con lo que lleves dentro. Y es que yo también me sé eso de que las peores pesadillas no tienen monstruos, sino espejos.
En fin, que no me lío. Que si estás dudando: lo hagas. Porque puedes. Puedes y punto.
Fail, Fail again, Fail better.
No quería acabar el blog sin agradecerle de corazón a toda esa gente que ha estado ahí. A los que se preocupan, bajan el ritmo cuando no estás bien, a los que escuchan y los que creen en ti cuando tú no lo haces. A esa gente tenedla siempre cerca, porque de aquí a unos años, no te vas a acordar de lo mal que lo pasaste en los últimos kilómetros de una carrera en Gandía, pero si de cómo te hicieron sentir esos mensajes de ánimo.
Y finalmente, gracias Willow por dejarme ser una intrusa de nuevo en este blog (venido a más). Ojalá sirva para que alguien mañana no se rinda.
Entre Gandía y Zubiri, me sigo quedando contigo.
María.