“Darle la vuelta al cuerpo; blog de un ciclista de ultrafondo”

¿ME DEJÉ CAER O ME EMPUJASTE TÚ?

Va para ti, amigo cicloturista que utilizas Strava hasta para ir a por la compra, ni se te ocurra ir a buscar KOMS, PR y cosas de esas entre Muruarte de Reta (Muru para mi amiga Raquel) y Obanos, no tienes nada que hacer, repito, mejor que pilles la bici y te vayas hacia el Valle de Salazar o el de Allín en tierra Estella, o a la mierda, lo que quieras, pero no busques la gloria por Valdizarbe porque ayer los cicloturistas del club de Tenis destrozaron todos los segmentos, todos, no dejaron ni uno vivo. De locos.


Yo no tengo Strava, tengo dos hijos adolescentes y una vida en fuga y con eso me basta para estar entretenido en el día a día, pero según me dijeron después, durante los 15 minutos que calculo nos costó recorrer esa distancia, fuimos destrozando records personales y mundiales, porque si le pillamos a Pogacar por allí es hombre muerto. Cuando los del Tenis se lanzan, se lanzan y punto y ya no se mira para atrás.


Días urgentes que no van a más, imagino, un día tonto, o listo, un día que se lía al grito de “¡has sido tú te crees que no te he visto!” como las “chicas cocodrilo” de los Hombre G, como si el Giro de Lombardía terminara en Puente la Reina, como si fuéramos a morir mañana, que dice Leiva, aunque a mí lo que me gusta ahora es como un “dame un beso y ya veremos” que no pinta nada por aquí, pero el blog es mío y escribo lo que me da la gana.


Pero no pasa nada, de verdad, la vida avanza con el labio partido, pero avanza, y yo tengo la solución a toda esta insensatez de ser “Local Legend” del portal de casa. Y ahora escribo para vosotros, cicloturistas del Tenis, mirad, le voy a poner a Rubén mis acoples de manillar, de cuando era hombre bala, para que los ponga en su Conor rojica con sus ruedas de perfil de carbono, así en plan risas y tal, y si conseguís manteneros detrás de él y no morir en el intento, los KOMS los tenéis asegurados como el ibuprofeno del lunes antes de ir a trabajar y seguro que después ya volveremos a salir juntos como hermanos, o juntos sin hermanarse con nadie.


Aquí lo que hace falta es que pongáis el foco de una maldita vez en el reto solidario del 2023, que estáis mareando a la perdiz herida que va a morir al soto, como dice mi tía Pilarín, que aquí nadie mueve ficha y nuestras bicicletas necesitan tener un destino para llegar por casualidad, y punto. Que fuimos felices camino de Santiago y ya ni os cuento en nuestro viaje hacia Cambrils cuando llegamos con el sueño del revés y un futuro sin mañana, que es una gran forma de llegar.


Con lo majicos, centrados y tranquilos que estabais últimamente, con esas salidas de trescientos kilómetros y cuatrocientas fotos, los amaneceres por Loiti llenos de focos y chalecos reflectantes, y el desayuno en el Taberna de Lezkairu a golpe de ración de Kiwi de chocolate con doble de aceite de palma.


Pero nada, tenía que llegar Strava y sus malditas clasificaciones, y Miguel, el Pogacar del Cafenasa, que la sangre caliente de su adolescencia tampoco ayuda a la calma sobre la bicicleta, y Julio que puntúa en casa cuesta, y Chechu con David y sus entrenamientos a fuego, nadando en las aguas turbulentas de la QH para morir en la orilla de la Larrau, en busca de la gloria en una Quebrantahuesos en la que ya no vale con ser Finisher!. Ahora queremos ser sub 8 h sub 7 h, sub 6 h y sigue restando, y así no hay quien se tome un café tranquilo en Puente, ni en Zubiri ni en Villafranca del Bierzo, nada.

Ahora que visto el panorama, miedo me da la salida esa pendiente de hermanamiento con los cicloturistas de Orkuci, eso puede acabar en tragedia, eso sí, con unos cuantos KOMS en el bolsillo del maillot, pero en tragedia. Tendremos que salir bien preparados, con barritas, geles, cuchillos, chinchetas, no sé, lo típico de una jornada de hermanamiento entre cicloturistas que salen a pasarlo bien y tal.


Superviviente sí, ¡maldita sea!, nunca me cansaré de celebrarlo.


Willow