“Darle la vuelta al cuerpo; blog de un ciclista de ultrafondo”

ADOLFO SANCHEZ MATEOS: Y NO TENGO NADA MÁS QUE CONTAR

De vuelta de mi segunda aventura con Adolfo Sánchez Mateos, creo que el verdadero reto de esta semana ha sido volver de Toledo en mi Renault Modus de 65 caballos y sin aire acondicionado. Lo pillé básico, lo reconozco, y con el equipamiento más bajo posible. Perdi, mi hermano, dice que soy un tipo sencillo. Quizás tenga razón. Me siento muy identificado con mi coche. Me conformo con poco y aspiro a menos, pero quizás el día que compré el coche tenía que haber pensado que, con mi título de “Ultrafondista Navarro”, merecía ponerle aire acondicionado.

Así me crucé la península, a 110 km/h, con las cuatro ventanillas bajadas, en plan familia Alcántara de Cuéntame y como estaba en una regresión obligada a los años noventa, me puse el cd de Duncan Dhu de Autobiografía, y me vine arriba con Rosa Gris. Lo único que desentonaba era la Pinarello F10 que llevaba atrás.

En dos días he hecho un Pamplona-Toledo-Alicante con parada en Soria a caballo entre mi coche básico a matar y la Pinarello F10 para compartir una nueva aventura de Adolfo, mi amigo de los retos solidarios que valen, los auténticos; los que ponen el foco en la acción social y no en la proeza deportiva ni el ego del deportista de turno.

Los pocos fans que tengo en el blog ya le conocéis. Es un poco como el personaje de Forrest Gump con el que estoy en bucle. Sus acciones solidarias no son fáciles. Son acciones muy potentes que acompaña de un reto deportivo, generalmente para cuando hace el reto se lleva a cabo el objetivo social lo tiene ya culminado, y cuando termina va a por el siguiente, como Forrest, sin darle ninguna importancia ni parar a pensar dos minutos. Con ese “y no tengo nada más que contar “ que me parece eterno.

Esta vez han la asociación Apandid y dos niños, Logan y Vega, los que han ocupado los últimos meses a Adolfo. En realidad primero fue la asociación. Pensó en vender piruletas, 10.000 piruletas a 1 euro, pero luego se le cruzó Logan en su camino y pensó, pues ya que estoy con esto de las piruleta podía vender 5000 más y llegar a los dos, y apareció Vega y ya metido en faena pidió otras 5000 piruletas más. Como cuando Forrest Gump llegaba a la otra costa de Estados Unidos después de cruzar el país corriendo y se daba la vuelta, sin darle más importancia, por puro placer, esta vez el placer de ayudar que es el motor de la vida de Adolfo.

La piruletas fueron volando por empresas, comercios y amigos de Adolfo. De todas las formas posibles, de cinco en cinco, en pack de 100 y hasta 3000 de golpe, porque lo que le sucede a Adolfo cuando comparte su reto solidario es un disparate, de verdad.

Y así nos presentamos en la plaza del ayuntamiento de Torrijos (Toledo) Adolfo, el alcalde, familiares, amigos, medio pueblo, Pablo Lastras, David Navas, el hombre bala y dos personas que me encantó conocer: el campeón Ángel Arroyo y Remigio Yuste, una persona encantadora a la que el ciclismo de esa zona y español en general le debe mucho.

También Antonio Linos, un "amigo de guardia" como dice Mikel Erentxun, de Adolfo y David Martínez, transplantado de hígado, que se aventuró a hacer el recorrido con su bicicleta y que hizo bueno lo que Pablo Lastras le dijo en la salida: “Tu problema impone pero no impide”.

En la furgoneta de apoyo siempre va un equipo loco con su hijo Isra como fijo. Esta vez Hugo y David no pudieron venir pero Ángel Chusca, que fue su entrenador, y Antonio Linos, cuando no estaba con nosotros sobre la bici, se entregaron a fondo.

Si alguien espera algún récord en este reto deportivo, lo siento. No lo hubo. No batimos el récord de kilómetros encima de la bicicleta, ni de desnivel acumulado. No hicimos un triple everesting, ni fuimos a 40 de media. No.

Hicimos 410 kilómetros con una noche perfecta, viento casi todo a favor y además volvimos a tener un amanecer perfecto, como el del año pasado en Soria. Disfrutamos muchísimo de la ruta, tan solo una molestia en la rodilla de Adolfo nos mantuvo un poco preocupados las últimas horas, nada más.

En Aspe nos esperaba el alcalde y varios concejales. También se desplazaron ediles de Torrijos. Un recibimiento con discurso en el salón de plenos de ayuntamiento, comidas, cenas y demás. Un todo incluido en toda regla. Dos ciudades hermanadas unidas por Apandid, Logan y Vega, con Adolfo sin parar sobre su bicicleta.

Como veréis soy fan de Adolfo y su equipo y también de la gente y empresas que le apoyan y comparten sus inquietudes, que arriman el hombro por la gente que lo necesita. Por eso me alegro un montón del día en el que César Eugui y la buena gente de la empresa Gabyl me cruzaron en su camino.

Aquella vez fuimos de Pamplona a Madrid para hacerle la vida un poco más sencilla a Sergio, un niño de Cabra (Córdoba). Desde entonces tengo una nueva amiga, Juli, y una pulsera verde del síndrome Phelan Mcdermid que me acompaña en todas las aventuras.

¿Y yo qué pinto en todo esto? Pues aporto lo único que sé, que es andar en bicicleta y muchos kilómetros seguidos, nada más. Así que le quito el viento todo lo que puedo y le cuento historias sin parar para que no se duerma. El problema está en que la Race Across América con sus Apalaches y desiertos, Austria, Eslovenia, Suiza….dan para lo que dan y vamos por el segundo evento, como siga en racha Adolfo me veo inventándome las cosas por las noches. En fin.

Han sido unos días muy buenos, estoy muy venido arriba, lo sé. No pasa nada, mañana es lunes y vuelvo a trabar.

Si habéis llegado hasta aquí, gracias, sois muy fans, de regalo un temazo cantando por Mikel Erentxun.

Y no tengo nada más que contar.