“Darle la vuelta al cuerpo; blog de un ciclista de ultrafondo”

EL CASCO, MI CASCO, ¡VIVA EL CASCO!

La semana pasada llegó a casa un elemento clave para la seguridad de cualquier ciclista de competición, cicloturista, ciclista urbano, biker…., para todo el que se monta en una bici, un casco.
Como podréis imaginar he tenido muchos cascos en mi vida, seguramente debido a la gran cantidad de años que llevo encima de la bici más que a un envío compulsivo de las grandes marcas de cascos para que lleve sus productos, pedir opinión y qué se yo lo que pueda pasar en el mundo profesional.
Nosotros, los que no nos dedicamos profesionalmente a nuestra pasión, no nos ocurre tal cosa. Debemos tenerlo claro para no tener el tiro equivocado en la vida y en el mundo de las colaboraciones y patrocinios. Para poder vivirlo todo si cabe con más alegría, más compartido, con la sensación de felicidad que deja cuando alguien cuenta contigo, cuando uno apoya al otro y los dos ese día están felices por ello. Eso, eso es acojonante. Lo viví en mis años en el C.C. Villavés y ahora, todavía de vez en cuando, lo vuelvo a vivir.
Pensaba que un casco no daba para una entrada a este blog, pero es que el casco en cuestión es especial, fijaos: incorpora una luz trasera roja de led como la que llevo en los entrenamientos por la noche. Desde que lo vi en fotos, lo tuve claro.
El casco, sí, el casco, es ligero como el que suelo utilizar de día del equipo SKY y más que los otros que tengo en casa. ¡Qué no son mancos!
El bendito casco es cómodo y totalmente ajustable con una ruleta trasera que se va cerrando hasta que no se mueve.
El casco, mi casco, es rojo y tiene como los buenos cascos una funda que protege la correa en la parte que ajusta a la barbilla, comodidad total.
El casco, que es de CONOR BIKES, me viene de perlas a mí que entreno y compito a veces por la noche, pero también a cualquier cicloturista que apura el entrenamiento hasta el final de la tarde, para cualquier ciclista que vaya mirando por la seguridad.
El casco, el pobre casco, va a tener unas noches en el 2018 bastante intensas, internacionales, chulísimas y, si todo va bien, os lo enseñaré allá por la cordillera de los Apalaches, el desierto de Arizona y la parte sur de las Rocosas.
Y el casco, además de todo esto, da para esta entrada en el blog, porque me ha llegado a través de ese proceso de alegría compartida que os he contado y que os llevo contando estos dos últimos años. La esencia.
Muchisimas gracias Sergio, Raúl y CONOR BIKES.

....os dejo con un clásico de Duncan Dhu, cantado unos "pocos años" después por el maestro, Mikel Erentxun.