“Darle la vuelta al cuerpo; blog de un ciclista de ultrafondo”

LAS GALLETAS DE LOS JAGOBAS.

Me va a doler despedirme de los cadetes de segundo año y mucho. A ellos igual les duele menos, aunque creo que nos han cogido cariño a los entrenadores, pero en su edad está el no detenerse mucho en estos asuntos del corazón.


Era la generación que no iba a existir en cadetes, porque durante muchos meses de la temporada anterior no había infantiles de segundo año. Cafenasa ya se había ido de las manos de Jokin Arrasate y Jesús Ariz y andaba por Asturias, decidiendo un patrocinio que había empezado en 1985.


La cosa pintaba chunga, pero muy chunga. Por primera vez en sus 50 años de historia el Villavés no sacaba equipo cadete. O eso parecía….


A medio camino según se va al cielo, como dice Serrat, aparecieron Jagoba, Julen y Alex, para desembarcar en infantiles y presentar de esta forma, el equipo de cadetes del siguiente año.


La primera carrera fue en Mendaro, con su puente de sobra conocido por este blog. Un único corredor en meta y la sentencia del eterno Oscar Tarazona explicándome por teléfono que había sido un éxito de prueba y que volvían muy contentos.


En ese momento pensé que tenía que formar parte activa de ese equipo, meterme dentro del coche, de las carreras y de sus vidas, a tope con ellos. Aquella carrera de Mendaro con Julen, Alex y Jagoba barridos en su estreno, pero con la ilusión intacta, era de las cosas más abrazables que había visto en mi vida.


A nuestra tresena se le unió Oihan y la carretera de Monreal puso a Javi P y su eterna sonrisa, una de las mejores de la historia, en el centro del equipo sin llevar todavía nuestra ropa. Todo era cuestión de hacer de cada fin de semana una fiesta y de esperar al año siguiente, nada más.

Así que pasamos de cero a tres corredores, de tres a cinco y de cinco a once y el año que viene serán dieciséis primaveras y estaremos de vuelta al puente de Mendaro. Porque pasamos de Zubiri para llegar a Eugui, y de allí a Belagua y de la Piedra de San Martin a Port Aventura y del Dragon Khan al Tourmalet y todos juntos, como en una carrera sin fuera de control. La clave.

Me deja una alegría terrible todo este tiempo con los cadetes, y también ver a los juniors con sus entrenadores, todos han recogido la pelota que les lanzamos en la concentración previa a la temporada, con las ideas de equipo, del viaje juntos sin dejar a nadie atrás, de ayudarnos y de ser felices con los progresos del compañero. Una base sin la que nunca habríamos tenido la foto de tres Vizcay llegando de la mano a la meta de Luquin para después ver a las once familias celebrando la carrera.


Y la alegría es mayor al ver a las familias estos años, viajando detrás de los críos con una sonrisa y un buen puñado de nervios, aprovechando cada carrera como el plan familiar de fin de semana que es, celebrando con las galletas de los “Jagobas” todas y cada una de las carreras sin importar el resultado y respondiendo a la llamada del club para ponerse un chaleco y perder una mañana entera en un cruce.

Y todo esto vuela muchísimo más alto que cualquier reglamento federativo, reuniones de trabajo en las que todo gira en torno a los que mejores prestaciones dan en la bici, de nuestros Juegos Deportivos de Navarra que solo miran a la clasificación y no la participación y de las frases vacías de formación, valores y demás….


Porque nadie que no acompañe en bici a un crio a merendar a la fuente de Zubiri con zapatillas de deporte está en disposición de aportarnos nada en ciclismo base, porque nos hace perder el tiempo y el objetivo de nuestra actividad, porque están a mil millas de vivir lo que hemos vivido este año y tantos otros atrás.


No hay nada mejor alrededor de los equipos en escuelas, cadetes y junior, que un grupo de monitores y entrenadores jóvenes, con su título de director deportivo, con una afición a la bici a prueba de bombas y una disposición total a regalar su tiempo a los equipos. Gente que hable el idioma de los corredores, que tenga muy reciente la competición en las carreras, que se maneje en el mercado de las siguientes categorías, que les vea a todos por igual y se lance al vacío con el que más lo necesite.


Yo voy incumpliendo la mayoría de estas normas, salvo la del salto sin red por cualquiera, el resto no doy una, empezando por lo de joven y siguiendo por lo de la reciente competición y mis últimos recuerdos con dorsal son de noche y lloviendo por los Apalaches, nada que ver con el KOM de Azanza en Erro, está claro.


Termino: gracias por una temporada inolvidable, la mejor de la historia, ya sabéis, la que empezó en Mendaro hace dos años y la que termina el próximo fin de semana en el Tourmalet. Recuerdo escribir a Iosune, madre y amiga, a principio de año que tenemos la edad perfecta para que las temporadas sean un éxito y así ha sido.


Ander, Javi P, Jagoba, Asier, Alex, Oihan y Julen, ahora ya os cambiarán la rueda sin poner la pinchada otra vez, iréis a las carreras sin escuchar Villancicos de Mikel Erentxun ni conoceréis a Rufino de Luz Casal, también pinta que no pararéis mucho en la gasolinera de Zubiri ni tendréis acceso al trapicheo furtivo y totalmente ilegal de material en el club, ¡Ah! Y las bicicletas ya no subirán “solas” a la parrilla del coche. Lo siento y mucho, la vida avanza con el labio partido, está claro.


¡Con lo felices que hemos sido! ¡Maldita sea!

Os quiero un montón y recordad siempre que Santa está en San Sebastián.


Willow


El temazo de esta entrada no podía ser otro, lo siento, escuchadlo porque eso de “La luna es roja y el cielo es del color del calor de tu amor” a mi me encanta.