“Darle la vuelta al cuerpo; blog de un ciclista de ultrafondo”

EL TOURMALET VISTE SU PIEL DE MARIPOSA

El Tourmalet viste su piel de Mariposa, titulazo para un RETO de altura. El último vuelo de los cicloturistas del Club de Tenis Pamplona con su Presi, Daniel Ruano, a la cabeza, en torno a una enfermedad que se llama Piel de Mariposa. Otro motivo para brillar de una manera diferente y especial entre el mundo cicloturista un año más. Una manera de dar sentido a una afición infinita de devorar kilómetros sobre la bicicleta con el único objetivo de hacer justo lo necesario. Y nada más.


Nos ponemos al día, veréis. La Piel de Mariposa es una enfermedad de tipo genética, rara e incurable, que provoca una extrema fragilidad de la piel, causando heridas y ampollas por todo el cuerpo al más mínimo roce. Una enfermedad que cada día afrontan las familias con mínima participación institucional, como ocurre con este tipo de enfermedades, y con toda la ayuda de DEBRA, la asociación familiar a nivel nacional que les acompaña y les va guiando a base de formación, acompañamiento y todos los recursos a su alcance para hacer el día a día un poco más llevadero, e investigar diferentes tratamientos que permitan combatir esta enfermedad.


Así que tenemos por delante un reto del altura, que es nada más y nada menos que recaudar todos los fondos posibles para incorporarlos al círculo de la ilusión de DEBRA, desde ya y hasta el 29 de junio, fecha en el que celebraremos el final del reto en una fiesta que nos llevará del Pamplona al Tourmalet y vuelta a la casilla de salida con nuestras bicicletas. 550 kilómetros con 8000 metros desnivel acumulado.


Un recorrido que entra a Francia y vuelve a España por St Jean Pied de Port y que al llegar a Lourdes hace una vuelta circular sobre el Tourmalet y que lo vamos a realizar en dos modalidades, para dar cabida a la participación de más pedalistas, como dicen en Colombia.


La versión “hombre bala” que la haremos sin parar ni para tomar impulso, y la versión “La Mongie: bajo un cielo de mil estrellas” en la que saldremos el día anterior para dormir en la estación de Ski de La Mongie e incorporarnos a los hombres balas, o lo que quede de ellos, para hacer la segunda parte y fin de fiesta juntos.


Y en eso andan los amigos del Tenis, un año más, centrados en poner el foco en el lado solidario del reto y mandando al palco ese punto de exaltación de la épica que a veces llevan este tipo de iniciativas. Muy al estilo de Adolfo Sanchez Mateos, nuestro viejo amigo solidario allá por Toledo, en un intento infinito por cambiar los “máquinas”, “cracks” y todas esos piropos que no sirven más que para las RRSS por aportaciones al verdadero objetivo del reto.


Y por eso el reto empezó hace más de medio año, cuando conocimos de primera mano la “Piel de Mariposa” y nos presentamos a DEBRA para bailar al mismo compás nuestra intención y su necesidad, con el “nunca será lo suficiente” por bandera. Y así plantamos nuestra iniciativa solidaria en la web de MI GRANO DE ARENA y fuimos los primeros en comenzar a pintar de azul el final que merece el reto, porque como Adolfo, primero nos implicamos y luego lo celebramos sobre la bicicleta.


El Tourmalet es un puerto mítico en la historia del Tour de Francia, en la de nuestro campeón Miguel Induráin, que en el año 1991 se lanzó bajando a tumba abierto justo por el lado que lo subiremos nosotros, por La Mongie, para ganar el primero de sus cinco Tours de Francia. También es el puerto familiar para mí, para mis padres, para Miguel, para Iciar y para Irache. Para mis generaciones del juveniles del Villavés que cada año celebrábamos San Fermin en Luz Saint Sauver. Es como un gran Marcalain sin Miguel Molinero, es un lugar al que volver, es un concierto acústico al atardecer de Mikel Erentxun y nuestro próximo KOM. El Tourmalet es un recuerdo adolescente sobre una Marotías de acero y un maillot del Kas.


Por eso no pude aguantarme las ganas de volar hasta allí y volver a casa sin parar. Fue en agosto del año pasado, al poco de empezar a idear este reto, 23 horas sobre la bicicleta con la cara manchada de felicidad en una especie de “spoiler” del reto, en el que dejé grabada la ruta en mi viejo Garmin y uno de los mejores amaneceres de mi vida en mi memoria de pez, arriba del Tourmalet, que ya estoy deseando compartir con el resto de compañeros, como lo hicimos en aquella vuelta a Navarra sin parar por Gerna y Adacen, camino de Cambrils con la ELA por bandera, o en el salón de mi casa que es el Camino de Santiago, para Arquitecturas sin Fronteras.


Estamos seguros de que este nuevo reto va a ser un éxito, porque ahora mismo nuestra ilusión, nuestro objetivo y lo que nos mantiene más vivos es conseguir todos los apoyos posibles para DEBRA y sus familias, y poder pintar alas en las cicatrices que curan cada día.


Y si contra todo pronóstico no hacemos KOM en el Tourmalet, siempre nos quedará la noche rodando “bajo un cielo de mil estrellas” camino del coloso pirenaico, y eso es eterno.


¿Te vienes?

Willow.

P.D.: En la foto Chechu a rueda del grupo, como siempre, bebiéndose el Camino de Santiago. Ahí lo dejo.