“Darle la vuelta al cuerpo; blog de un ciclista de ultrafondo”

EL EQUIPO DE APOYO

Aprovecho el hueco que Willow me deja en su blog para colarme y contaros también algo de esa otra cara de las carreras de ultrafondo, quizá menos vistosa, en la que no se dan otros pedales más allá del acelerador o el embrague del coche: el equipo de apoyo.
La verdad es que viendo el rendimiento y resultados que da nuestro pequeño amigo por las carreteras españolas y europeas, puede dar a entender que eso no sería posible sin tener detrás un equipo de apoyo puntero formado por los mejores técnicos en ciclismo, masajistas y psicólogos deportivos del panorama navarro actual, ¿verdad? Pues ni de palo señores.
Esto de juntar un equipo de apoyo no es tan fácil. No hay dinero para pagar a ningún profesional y una labor como ésta en la que hay pasar varios días fuera de casa, hay que tragarse kilómetros y kilómetros de coche a pedo burra, pelearse con el sueño, y darle cariños al cascarrabias este....eso.....eso solo se lo puedes pedir a un amigo. ¿O no?
Psst ojo!!Profesionales no seremos, de acuerdo, pero seguro que poca gente haría esta labor con más cariño que nosotros ¿eh?, eso que quede claro.
Ahora más en serio, ¿que contaros de esta labor? Pues lo primero, que no es ninguna broma. Es duro.
Casi da vergüenza decirlo pensando que los kilómetros que tú haces en coche, él los hace sufriendo en la bici, pero os aseguro que no es ningún tour turístico.
Son muchas horas de carretera, comiendo lo justo y durmiendo menos de lo justo. Te peleas en unas ocasiones con el sueño y el tedio, y en otras con la tensión y la angustia.
Si el clima acompaña y ves que Willow va con buen ánimo y fuerza, se disfruta muchísimo, pero si el panorama se pone feo y lo ves que se viene abajo, también te angustias un poco....y claro, en esos malos momentos es precisamente cuando más necesita de tu ayuda, así que, como él, hay que sacar ánimos siempre de donde se pueda.
A Willow es fácil llevarlo. Antes he dicho que era cascarrabias, aunque no es del todo cierto. Hace unos años era más, pero toda esa experiencia que va acumulando con los años también se le nota en el carácter dentro de la carrera y ahora es mucho más templado, cerebral y tranquilo.
Una detalle que siempre me ha llamado la atención de él, es que cuando para en alguno de los puntos de control en lo que se supone que somos nosotros los que nos tenemos que preocupar de cómo va o qué le hace falta, es muy habitual que sea él quién no pare de preguntar durante el rato que estamos juntos:
-¿Qué tal vais?, ¿aguantáis bien?,¿tenéis comida?, ¿os estáis relevando para conducir? ¿ya estáis durmiendo? Si tenéis que pararos un rato, os paráis ¿eh?...
- ¡¡Coño Willow!! Calla y dinos qué comida y bebida te ponemos por Diossss!!!
Cuando le conoces, también entiendes el por qué de que esa preocupación por nosotros: La mejor táctica para que Willow se venga arriba y vaya con buen ánimo no es andar gritándole tópicos del tipo ¡¡¡Venga maquinaaa!!!, ¡¡¡Eres un crack!!!, ¡¡¡Con un par de pelotaaas!!!...nonono...si lo haces lo más normal es que te mande a la mierda remarcando la "erre" de en medio o te lance un mirada asesina de las suyas. No, no, este no es de esos...
La mejor forma de que vaya como un tiro es que no tenga en la cabeza otra preocupación que no sea la propia carrera.
Saber que nosotros estamos con fuerzas y contentos y que mientras él está por esas carreteras de Dios en casa las cosas están tranquilas e Irache y los críos bien, es el mejor estimulante que puede tener, os lo aseguro.
Para la comida y la bebida es bastante básico. En estas carreras de larga distancia hay que comer y beber continuamente, pero hay que tener cuidado con el estómago, así que hay que vigilar de no hacer mezclas raras, ni comer cosas complicadas de digerir.
Lo habitual es la pasta (sin ningún tipo de tropiezogourmet, salsa ni nada que se le parezca) y sandwiches a base de pollo, tomate natural, jamón york... No jugamos a dietistas, es él quién nos dice en cada momento qué y cómo quiere comer. Una vez a uno de los del equipo se le ocurrió meterle mermelada en un sándwich de jamón y queso, por darle color y un poco de azúcar, y ya se llevó el correspondiente rapapolvo aunque con su fino humor...."Innovaciones gastronómicas de la noveoucousine en tu casita bonito, aquí sin chorradas"...jajaja, no si hasta cansado te las mete con arte el jodido...
Tantas horas y kilómetros como supondréis dan para muchos momentos buenos y malos.
Los realmente malos para mí son cuando ves que le ataca el sueño. Que la prueba vaya mejor o peor de lo esperado, que vaya primero, quinto o el cincuentayocho al final no deja de ser un mero resultado deportivo que no nos da de comer, pero si la las fuerzas fallan y el sueño le vence, ahí sí que se pone la cosa chunga.
Recuerdo en las 1000 millas de Italia la última noche. Llegamos a uno de los controles convencidos de parar a dormir un par de horas. Mientras estábamos preparando todo para descansar, se tomó un café, no sé qué le dio a la cabeza y cambió de opinión. Se puso cabezón que no paraba y p'alante. Uno de esos momentos que da igual lo que le digas. Ha dicho p'alante, pues p'alante. De ahí hasta el final de la noche sufrí mucho. Cuando el sueño se cuela en la expedición, es el peor compañero de viaje para todos, porque siempre viene acompañado de la angustia de si acabará en alguna cuneta por un "cabezazo de sueño" en cualquier curva.
Finalmente no pasó nada malo, llegó el amanecer y alcanzamos el penúltimo control en el Mausoleo del ciclista Fausto Coppi. Fue una pequeña victoria, pero lejos de ser una fiesta, sólo había caras pálidas mezcla de sueño, angustia y frío.
Todos sabíamos que la clave era llegar como fuese a ese puñetero mausoleo de Fausto Coppi. Y llegamos. Nadie dijo nada, no hubo sonrisas, sí alguna lágrima, pero sobre todo lo que hubo fue una descarga de tensión a chorros.
De ahí a meta ya no era problema. Era de día, se le da la vuelta al cuerpo y el verte en la "recta a meta" (aunque esa recta sea de 80 km), te lleva en volandas hasta el final.
Creo que ese es el único mal momento que recuerdo de todas las ocasiones que le he acompañado. Como en todo en esta vida, nuestro cerebro es listo e intenta archivar solo lo bueno.
De ese archivo sí que puedo sacar muchos momentos buenos. Esa misma prueba de Italia fue inolvidable. No conocía Italia, y este viaje me dio la oportunidad de pasar 3 días inolvidables descubriendo lo maravillosa que es Roma o cruzar siguiendo la estela de nuestro randonneur los pueblos de la Toscana incluidos algunos tramos de la mítica Strade Bianche. Reírnos a carcajadas viendo cómo se equivocó en un par de cruces mientras pedaleaba la vez que Javier Ares le hacia una entrevista a través del móvil en su programa Radio Estadio (a punto estuvo de mandarlo a la mierda también)....o incluso esas mismas risas desesperadas cuando nosotros mismos perdimos el avión de vuelta y nos quedamos tirados en Milán teniendo que ir a currar a las 8 de la mañana del día siguiente.
Momentos de tensión o de cosas impensables que pueden pasar. Me cuenta nuestro inseparable Miguel Angel Carrera que en el segundo Camino de Santiago que hizo sin parar al caer la noche por tierras del bierzo se le cruzó un lobo delante de la bici, pero esa misma noche un búho en caída espectacular y alas abiertas se quedó a escasos centímetros del casco de Willow, seguramente atraído por el foco y por si esto no fuera poco al coronar el puerto de Ocebreiro un perro raza Mastín del Pirineo lo persiguió hasta que ayudado por la bocina del coche lo consiguieron parar. En fin, y todavía llegó a Santiago.

O momentos mágicos como en aquella Barcelona-Pergpiñan-Barcelona, cuando Willow le arrancó a un tipo que había estado a rueda más de 500 kilómetros (sí, sí, hay gente capaz de no dar un relevo en 500 km y no ponerse ni colorao). Eras las 5 y pico de la mañana, subiendo unas duras rampas del Forat del Vent a las puertas de Barcelona,a 10 por hora,. De repente, se levanta, mete plato y se pone a más de 25 por hora dejándole clavao...bufff, no me lo esperaba. No sé, en realidad no era importante, no es una carrera, ni siquiera iba a llegar primero, aunque sí el segundo y bajar tiempo que tiene hecho de otros años, pero me puse loco como si fuese a ganar la prueba más importante del mundo. Será que tanto kilómetro te seca un poco los sesos jeje...
Como os digo, estas pruebas largas en el coche de apoyo dan para muchos momentos y de todos los colores. Es duro, sí, y cada año después de acabarlas piensas en no repetir al año siguiente......pero al año siguiente, vuelves.
Así que en estas estamos otra vez...cada año una liada......cada año más grande....y este año nos propone un liadón que promete ser de los gordos: 2.200 Km, prueba de Copa del Mundo, participación de primera línea mundial y no precisamente al ladito de casa: AUSTRIA.
La madre que lo parió...en fin....creo que guardo por el trastero un gorro tirolés de alguna Nochevieja.....voy a buscarlo y que sea lo que Dios quiera.
FOTO: LLEGADA 1001 MIGLIA DE ITALIA JUNTO A FCO JAVIER ELCUAZ (CANO), JUAN LUIS GAZTELU, AITOR OCAMPOS, MIGUEL A. CARRERA, JOSEBA SATRÚSTEGUI, ASIER SANCHO Y EL ULTRAFONDISTA VITORIA GUILLERMO ABERASTURI CON SU EQUIPO.